
Iluminado con el Sol del Milagro, Señor te contemplo en la Cruz… ¿Cómo seguir tu caminar Señor, tan solo soy un niño de 9 años? (se preguntaba Juanito Bosco)
Esta misma pregunta nos hacemos, le hacemos todos los días al Señor, lo desafiamos a preguntas... El nos responde como a Juan junto a la Cruz o como a Juanito Bosco en el sueño;
- ahí tienes a tu Madre.
- Yo te daré la maestra bajo cuya disciplina podrás llegar a ser sabio, y sin la cual toda sabiduría se convierte en necedad.
María… Madre fuerte y fiel. Madre de unidad.
La fraternidad nos habla de familia y en el corazón de la familia descubrimos el amor de nuestra madre que nos hace uno en el Señor, ella nos congrega, nos busca, nos habla de oración y servicio.
Nuestra Madre del Milagro se hace cargo de cada uno de nosotros. Se hace cargo de nuestra historia y de nuestro presente.
Delante de tu bendita imagen queremos expresarte nuestro cariño, nuestra confianza y nuestra gratitud.
María del Milagro acompaña como Madre e intercede discretamente, cada día, por cada uno, desde su trono, al pie del sagrario.
En silencio nos mira y nos escucha.
Ella nos mira y su mirada, como la mirada que dirigió a Jesús nos pregunta
-¿Qué te pregunta? ¿Qué me pregunta? ¿Quizás como a Jesús –por qué nos hiciste esto… te buscaba angustiada? su mirada nos penetra, nos solidariza, nos renueva y, como a los Apóstoles, nos envía.
María del Milagro nos escucha. Ella guarda en su corazón, junto a las palabras de Jesús, todas nuestras palabras, nuestras preguntas, nuestras suplicas, nuestras gratitudes.
María del Milagro eres la memoria de Salta y Tu presencia recrea el hoy de este pueblo.
Señor donde Tu estas, tambien esta tu Madre, Nuestra Madre.
Sigamos junto al Señor, sigamos junto a María peregrinando en este valle…



